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martes, 9 de junio de 2020

Repasando la cuarentena

¡Buenas de nuevo!

Qué alegría escribir tan seguido, estoy que ni me lo creo, pero ya que me he lanzado, pues vamos al lío, que no se sabe cuanto puede durar... 
Y esta vez solo me gustaría expresar lo que he podido vivir, las sensaciones que me ha podido dejar esta cuarentena. Me apetece dejar reflejadas estas palabras, porque aunque nos hartemos de decir que esto nos va ha cambiar la vida, creo que en un tiempo no muy lejano, ya no nos acordaremos de todo lo que hemos podido aprender durante este suceso histórico que nos ha tocado vivir, por eso quiero dejar este pedacito mío aquí plasmado. 

Vaya zasca nos ha dado la vida en toda la boca, ¿verdad? Vivíamos corriendo, atrapados en nuestras rutinas, sin hacernos caso a nosotros ni a nuestro entorno y de repente..., todo se paró, nuestro mundo dejó de girar, ahora había algo más importante a lo que atender, teníamos que quedarnos en casa, cuatro paredes para la familia, para poder volver a conectar, para parar, respirar y pensar. Somos afortunados, todo esto lo hemos vivido en una época en la que la tecnología nos ha tenido cerca de los que estaban lejos, nos ha proporcionado entretenimiento y nos ha ayudado a enseñar, porque amigos y amigas, creo que me puedo ahorrar la pregunta de como habéis llevado el tema de las famosas "feinetas", para mi sin duda alguna a sido lo que más me ha costado de toda esta situación, aunque también he podido aprender algo, además de ver como él Cucu cada día va mejorando en las cosas que trabajamos y saber que algo, por poco que sea, estamos haciendo bien. 

Sin duda la enseñanza más importante ha sido la que nos han dado los pequeños de la casa, hablo por mi hijo, pero creo que es bastante generalizado por lo que he podido leer en diferentes sitios, ellos, los más pequeños, por los que sufríamos al principio de todo esto pensando en como los podríamos tener encerrados en casa, nos han dado una lección de resiliència, han mostrado como son capaces de adaptarse a lo que sea necesario, además creo que son los que más han disfrutado, pues durante más de dos meses, han podido estar más horas con papá y mamá, haciendo con ellos manualidades, cabañas, cantando o cocinando y eso les ha hecho mucho bien, seguramente por eso han llevado tan bien el confinamiento, al final no tenían la calle, amigos o parques, pero han tenido lo que ellos más necesitan, tiempo con nosotr@s. Lo que me apena de todo esto, es que con lo bien que lo han hecho, una vez más la sociedad les da la espalda, no está a la altura que ellos se merecen, como ya reflejé en este post, no podemos pretender una sociedad sin niños, porque ellos son siempre los grandes olvidados y son nuestro futuro. 

Yo por mi parte os puedo decir, que como no podía ser de otra manera, también he jugado a ser panadera, hasta hice masa madre, gracias al reto cucharilla de Iban Yarza, si os gusta el mundo del pan no dudéis en buscarlo y seguirlo en Instagram, es todo un crak. He cocinado y como justo antes de la cuarentena me llegó la olla programable que compre, pues he podido experimentar con ella y afirmar que estoy feliz con la compra.Espero seguir por aquí y enseñaros cositas con ella...

He reído, he gritado (más de lo que hubiera querido), he llorado, he pensado, he engordado 😓, en definitiva, he sentido y pasado por diferentes sentimientos y emociones que estoy segura me han dejado alguna enseñanza. Sólo espero que poco a poco podamos volver a la normalidad, pero sin olvidarnos de la tremenda ostia que nos hemos llevado, sabiendo que se puede frenar, que es bueno hacerlo, que nos tenemos que escuchar más y quejarnos menos. 

¿Como lo habéis vivido vosor@s?







jueves, 18 de febrero de 2016

Ser mamá, juzgar y ser juzgadas


¡Hola!

Hoy quiero hablar de lo difícil que nos lo ponemos las mamas entre nosotras mismas. Personalmente pienso que la sociedad nos ha ido educando de manera competitiva, el resultado: juzgar todo lo que hacen los demás. Si esto lo llevamos al terreno de la maternidad pues tenemos mamas juzgando a otras mamas, cuando una ya tiende a juzgarse a sí misma, cuanto juicio…

Cuando estrene mi maternidad, también empezó mi particular Gran Hermano, por el subidón de hormonas lo vives todo de forma más intensa y a eso hay que sumarle los mil ojos que te observan, por suerte no hay nominaciones…jajajajaja. Una de las muchas cosas que me ha enseñado ser mamá es a no juzgar y aun así he de confesar que a veces me pillo a mí misma haciéndolo inconscientemente, es como si lo lleváramos grabado en el ADN.

La comadrona que me dio las clases pre parto me dijo algo de lo que siempre me acuerdo “tú serás la mejor madre para tu hijo” y creo que es una verdad como un templo. Nunca os habéis encontrado en la escena de darle algo a tu hijo y que te pregunten ¿eso puede comerlo? o ¿no se hará daño? y claro aunque no lo conteste, pienso, si claro mi objetivo en la vida es que mi hijo se intoxique o lesionarlo con algún objeto. Personalmente me estresa mucho tener que dar explicaciones sobre mi maternidad y su proceder, claro que me equivocaré, claro que no todo lo que hago es lo correcto, pero dejar que me tropiece, porque es mi elección y evidentemente solo quiero lo mejor para mi hijo. Por eso es por lo que no me gusta juzgar, y hoy en día lo hacemos constantemente, con la lactancia, si colechas o si no, si le das un alimento antes o después, y así una larga lista…Tendríamos que hacer una gran reflexión y aprender unas de las otras, ayudarnos en este camino tan bonito que es la crianza, ¿no es bastante agotador ser madre como para pensar en cómo lo es otra?

Hablo siempre desde el punto de vista de la madre, pues es el que ejerzo, no sé si los papas también se sienten juzgados o juzgan, me encantaría que los que leyeran esta entrada me contaran como lo sienten ellos, así que papis animaros a explicar vuestras experiencias. Mamas y las que no lo son, ¿que opináis? 

¡Hasta pronto!